Recuperando viejas costumbres que me hacen feliz.

VIEJAS COSTUMBRES

Cuando estaba aprendiendo fotografía, de forma autodidacta en mi casa, compraba revistas donde te daban ideas para que hicieras ejercicios y pruebas con cualquier cosa que se te ocurriese. Así que yo, con todas mis ganas de aprender, y sobretodo porque disfrutaba como una niña pequeña, montaba en el salón de mi casa pequeños estudios con mis limitados recursos.

Con mis dos flash viejos, cada uno de una potencia diferente, con fondos hechos de cartulinas o telas viejas y estructuras completamente rudimentarias para conseguir una foto a una pequeña gota de agua (luego probé con leche que es más densa y mucho más fácil), de una flor o de cualquier cosa que tuviese en casa y me pareciese bonita.

Luego dí el siguiente paso y estudié fotografía lo que me llevó al maravilloso mundo de la fotografía de bodas, dejó de ser un hobbie para ser mi profesión y con ello desapareció el tiempo para dedicarle a la parte de fotografiar por placer, para pasártelo bien simplemente.

Ahora, por circunstancias de la vida, estoy un poco más tranquila, con más tiempo libre, me apetece mucho recuperar esa vieja costumbre, porque la echo de menos, porque es un momento para mí y sólo para mi, porque me hace feliz y son esas pequeñas cosas las que tenemos que mantener, con las que disfrutamos.

Además en este tiempo hay cosas nuevas por casa como esta cámara vieja que compré en un anticuario, que me mira cada día desde la estantería y a la que tenía muchas ganas de hacer alguna foto. Así que cogí de nuevos cartulinas negras para el fondo, mi flash y mi cámara (que ahora son mucho mejores que las de aquellos momentos) y me dediqué a disfrutar. Lo malo, que ahora me salen mucho más rápido las fotos que busco (maldita práctica) así que tengo que buscar retos más difíciles.





Escribir comentario

Comentarios: 0